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25.4.10

Melancolicoso: mi mundo es un pañuelo

¿Queda alguien que use pañuelos de tela? ¿Aparte de los señores que los usan para secarse el sudor de la frente? A riesgo de sonar peligrosamente antediluviana, cuando yo era chiquita no había pañuelitos de papel. Era el de tela o el papel higiénico que, dicho sea de paso, no era doble capa troquelado mega suave ultraabsorbente con dibujos de cachorritos de labrador, era poco menos que una lija para el ano. Así que una se sonaba los mocos con un pañuelito de verdad. Y como una se resfriaba -y se resfría- cada invierno varias veces, la pila de los pañuelitos no era nada despreciable. Cuando estaba resfríada me iba a la escuela con un pañuelo en cada bolsillo del guardapolvo, más el que tuviera en el bolsillo del pantalón, y a veces igual volvía a casa sonándome sobre mojado. Debajo de la almohada siempre tenía dos: uno a cada lado, pues es incómodo demás estar dormitando sobre el costado derecho y tener que darse vuelta para buscar el pañuelo porque quedó del lado izquierdo de la almohada o viceversa.
A mi perro Bartolo, cochino él, le encantaba chuparse los pañuelos. Cuando conseguía robarse uno de la pila de ropa para lavar, se lo llevaba al jardín y lo lamía prolijamente sujetándolo con las patitas. Jamás rompió ninguno.
Mis pañuelos preferidos, y supongo que nadie se sorprenderá al oirlo, eran los que tenían puntillitas en el borde. En segundo lugar venían los finitos casi transparentes, por la suavidad de la tela. En algún momento, en las profundidades de algún mueble de casa, encontré pañuelos viejos de mi mamá, todos bordaditos y puntillosos, y se volvieron mis preferidos... los usé poco pues derivaron a la caja de los tesoros.

Cuando era muy chiquita, además, mi iaia cada tanto recibía pañuelos de un conocido de Catalunya que los fabricaba, un tal Guasch. A mí me parecía súper glamoroso eso de que conociera un fabricante de pañuelos. Además los pañuelos de Guasch eran muy bonitos, y la calidad mejor que la de los que comprábamos habitualmente. Por no decir lo exótico que me resultaba eso de que tuvieran la marca incorporada.

 A medida que se desgastaban y rompían, se iban reponiendo. En Morón solíamos comprar en la calle, generalmente venían en packs de dos o tres con diseños similares en colores distintos, así que entre mi mamá y yo elegíamos los diseños y nos repartíamos los colores: ella se agarraba los marroncitos, yo los rosas y celestes. En una ocasión, en un puestito frente a la desaparecida perfumería Yvonne, que estaba en 25 de Mayo entre Rivadavia y Brown, me compró un set de siete pañuelos infantiles con los días de la semana... en inglés, que en ese entonces para mí era iun idioma totalmente ajeno. El que más me gustaba era el del martes, porque el martes venía María a limpiar, y estaba bueno, cambiaba la rutina de la casa, para mí era más como si viniera una tía que una limpiadora. Una masa, María.
El pañuelito del martes fue el único que me quedó de ese set.

Y para amenizar, un clásico total a tono con el tema de hoy:

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18.4.10

Melancolicoso: Dedicado a mi amiga Nordita

Hoy es el cumpleaños de mi amiga Nordita, así que aprovechando la volada y los tesoros del día, que de ella provienen, le dedico la presente edición melancolicosa.

Cuando me vine a Europa, Nordita me regaló a Boo a modo de souvenir. Si vieron la película Monsters, sabrán que Boo es la nena a la que Sully está encargado de asustar. Y si no vieron la peli, véanla que está muy buena. Esta Boo es de la Cajita Feliz de Merdónals, empresa en la que mi amiguita trabajó mucho tiempo. La verdad que al lado de la de la peli salio bastante fierita, pobre Boo, pero el muñequito de monstruo es tan tierno!

Muchos años antes de esto,  resulta que un día fui a lo de mi amiguita y, sobre su mesita de luz, vi el muñequito más bonito que una se pueda imaginar. "¡¡¡Ahhhhhh qué liiiiindooooo!!! ¿De dónde lo sacaste?" "¿Qué cosa?" El bichito, claro. Amor a primera vista. "¿Lo querés? Llevateló, te lo regalo" "¿Boluda en serio me lo das?" ¡De verdad, yo no podía creer que mi amiguita me lo estuviera regalando! Pero me lo dio, nomás. "Se va a llamar Lamparito", sentencié. "Vos estás mal de la cabeza", o algo por el estilo, concluyó Nordita. Pero Lamparito es una masa.
 
¡Y tiene poderes!


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12.4.10

Gagá

Hace días que no me puedo sacar esta canción de la cabeza. El video me parece uno de los mejores que he visto jamás.



Oh-oh-oh-oh-ooh-oh-oh-oh-oh-ooh-oh-oh
Caught in a bad romance

Ra ra ah, ah, ah
Roma roma-ma
GaGa oh la-la
Want your bad romance

I want your ugly
I want your disease
I want your everything
As long as it's free
I want your love
Love love love
I want your love

I want your drama
The touch of your hand
I want you leather studded
kiss in the sand
And I want your love
Love love love
I want your love
(Love love love)
(I want your love)

You know that I want you
And you know that I need you
I want it bad
Your bad romance
I want your love and
I want your revenge
You and me could write a bad romance
I want your love and
All your lover's revenge
You and me could write a bad romance
I want your horror
I want your design
'Cause you're a criminal
As long as you're mine
I want your love
Love love love
I want your love

I want your psycho
Your vertigo stick
Want you in my rear window
Baby you're sick
I want your love
Love love love
I want your love
(Love love love)
(I want your love)

You know that I want you
And you know that I need you ('cause I'm a free bitch baby)
I want it bad
Your bad romance

Walk, walk fashion baby
Work it, move that bitch crazy
Walk, walk passion baby
Work it, I'm a free bitch baby

I want your love
And I want your revenge
I want your love
I don't wanna be friends
J' veux ton amour
Et je veux ta revenge
J' veux ton amour
I don't wanna be friends

11.4.10

Melancolicoso: Y el negro que me apantalle.

Muchos años antes de que los Loco Mía los convirtieran en símbolo freak, los abanicos, los de toda la vida, formaban parte de mi vida diaria. En cierta manera. Porque en realidad eran de mi iaia, para quien no eran más que un instrumento de uso cotidiano destinado a apantallarse en época estival. En Buenos Aires es un accesorio en desuso, reservado a las viejas que bajaron del barco hace 50 años. Sólo cuando desembarqué en España me di cuenta de que allí es de uso corriente, sin importar la edad, y que los abanicos de plástico y encajes que se traen los turistas de recuerdo no son más que eso, souvenires para los guiris. Los abanicos de verdad, los que usa el pueblo, son los de láminas de madera, los que usaba mi iaia, los que incluso se pueden comprar en las tiendas chinas por poco dinero.

Me encantaba -todavía me encanta- el ruidito que hacen al abrirlos o cerrarlos de un saque, técnica adquirida y sólo aplicable a abanicos que ya estén baqueteados por el uso.

El abanico fetiche de mi iaia -que era bastante grande y tenía pintadas unas flores tipo margarita en azul- se le terminó haciendo mierda todavía en vida, así que pasó a usar este marrón, que a mí me parecía muy fiero. La última lámina se le hizo moco y está pegada con Poxipol.
 Este es otro abanico que solía usar mi iaia, también bastante destruido; le faltan láminas, de ahí la poca apertura y la gomita glamour cero sujetándolo para que no se descajete todo.
Este lo usaba poco, porque es chiquito, pero me lo prestó para cuando actué de Dama Antigua en 3r grado, para el 9 de julio.

Al final, un día le pedí que me regalara un abanico sólo para mí, y me dio este, que elegí yo misma. por supuesto lo usaba sólo cuando estaba en lo de mi iaia y nos apantallábamos en estéreo. 

Los abanicos son lindos, ocupan poco espacio, no gastan electricidad y quedan glamorosos. Pero el hombre es un animal de costumbres, y una ya nació en la era del ventilador y el aire acondicionado, y llegó tarde al apantallaje como hábito y no como medida desesperada en caso de sofoco. 


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4.4.10

Melancolicoso: Fichus

La otra vuelta en la librería del pueblo, junto a la caja, tenían un display con sobres de figuritas de no me acuerdo qué. Más allá del tema de la colección, que seguro es pedorrísmo como la mayoría de los actuales productos para niños, me quedé flasheando: ¡todavía existen las fichus!

Las 'fichus' marcaron nuestro paso por la primaria. Cada año salía una colección nueva - o varias, aunque una siempre llevaba la delantera. Los sobrecitos traían 3 ó 4 figuritas y salían muy baratos, no recuerdo cuanto, pero era normal comprarse de 3 a 5 por día y, si una había ligado plata extra, comprarse 10 de golpe era todo un placer.

A medida que el álbum se iba llenando, las repetidas se acumulaban, a veces en pilas tan altas que apenas podíamos manejarlas con nuestras manitos de infante. Llegado cierto punto, hacíamos uso de la "trampa" que las editoras (Cromolandia, Ultrafigus, Cromy et al) ponían a disposición del coleccionista, para llenar el álbum: Se trataba de enviar a la editora la lista de figus que faltaban, junto con un cheque o giro postal por el importe total. En este caso, cada figurita faltante se cobraba al precio de un sobrecito, cosa que en su momento me parecia carísimo pero tiene su lógica: si te faltaban por ejemplo cinco, fijo que ibas a tener que comprarte más de cinco sobrecitos para completar el álbum. Y es que por más que las editoras aseguraran que todas las figus se inprimían en igual cantidad, siempre había alguna que te faltaba a vos y a todas tus amigas.

Mi primer álbum de figuritas fue el de Sarah Kay, en el '82. Constaba de cerca de 200 figus (no llegaba) y la ultimas 50 o así eran autoadhesivas. Estaba dividido por temas: los juegos, la casa, navidad, el amor... Los dibujos de Sarah Kay son una belleza por donde se los mire. Las nenas de Sarah Kay juegan, estudian, trabajan o se enamoran sin perder nunca la inocencia y la alegría de vivir.

  
Al año siguiente le tocó a Frutillitas. Nada sabíamos de este personaje: sólo que era linda y que estaba en las figuritas. Sólo mucho tiempo después atiné a ver por cable los dibujitos originales. Ahí me desayuné que su nombre original era Strawberry Shortcake (que me parecía y me sigue pareciendo una cagada). Los dibujitos, una garcha. Pero el merchandising se la bancaba. Las fichus tenían perfume de frutilla (en realidad un olor dulzón indeterminado). Un año después, en el 84, salió el 2do álbum de frutillitas, que también junté. Las fichus con el borde de puntitos más chiquitos corresponden a este último.
Paralelamente, mi hermanito, a la sazón un niñito de jardín, juntó el álbum de Snoopy. Este también tenía parte de las figus adhesivas.

En el 85 salió un tercer álbum de Frutillitas, pero no tuvo éxito, no sé bien por qué, pero lo cierto es que ni yo ni mis compañeritas lo juntamos. En el 86 le tocó el turno a los Ositos Cariñosos, otra caterva de personajes super lindos que eran mejor en fichus que en el dibujito original. Lo más curioso es que nos enganchábamos a juntar estas figus sin conocer dichos originales, solo porque eran lindas.  Creo que esto habla por sí solo del valor estético de los personajes de entonces. Como los Ositos Cariñosos eran de la misma factoria (American Greetings Co.) que Frutillitas, el álbum incluía una aventuta de esta última en versión "baby". También este álbum fue el primero que vino con figuritas "raspá y olé" que despedían aromas pretendidamente florales o frutales. También incluían algunas figuritas que no eran en realidad parte del álbum, sino stickers con letras decoradas, para poner donde una quisiera.
Al año siguiente, otro personaje-de-álbum-de-figuritas-derivado-de-dibujito-desconocido-y-pedorro: Rainbow Brite. Las figuritas ya venían todas autoadhesivas, y la novedad es que traían algunas troqueladas en colores flúo (lo que se ve rosa choto en la 2da fichu de la foto...). En el espacio libre que dejaba el troquelado, estrellitas flúo para pegar donde una quisiera.
La última colección de fichus que hice, ya casi sola porque el resto de la peña se había vuelto adolescente de golpe, fueron los Wuzzles, en el '88. A estos sí los conocía, eran una serie de dibujitos (buena) de Disney que se emitía junto con los Osos Gummy y las Patoaventuras (otras dos grandes series) en el Club de Mickey, conducido por las Trillizas de Oro. También traía stickers de letras. Es el único álbum que no llegué a llenar, a pesar de la posibilidad de pedir las figus por correo... Fue el fin de una etapa. Al año siguiente, cuando salió el álbum de unos tal Popples (unos muñecos que se enrollaban en sí mismos), ya no le veía sentido a esos personajes raros de los que no había oído hablar en mi vida.

Paralelamente mi hermano tuvo sus colecciones de varón: autos, Gobots (que mal llamaban Transformers), Italia '90 y no sé si algún otro, esos son los que recuerdo.
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